martes, 14 de marzo de 2017

Omar García Ramírez


Poco se sabe del nombre de Omar García Ramírez, como que nació en Colombia allá por 1960. 

Sabemos que estudió Estudió Artes Plásticas, Cinematografía de Animación, Investigación Cinematográfica  y Diseño Gráfico, Infografía y Animación y Multimedia y que, a pesar de todo ello, se dedica, podríamos decir que casi sin descanso, a las letras, como la poesía, los cuentos, la novela o, incluso, la pintura. Tanto, que en 2008 obtuvo el premio Nacional de Poesía convocado por el Festival Internacional de Poesía de Medellín.

Nosotros (osea, un servidor, como siempre) ofrecemos una pequeña muestra de su trabajo, entiéndase el porqué. Y hoy, esa pequeña muestra va a ser una carta a Franz Kafka en forma de poema.

Esperemos la disfruten.


Franz:
Sé que no es tiempo de escribir cartas,
afuera llueve
y el papel con sus carteros
se ha desleído una mancha gris como una tarde en el invierno de Praga.

Los hombres
hacen fogatas en los andenes de los almacenes
debajo de las vitrinas
en donde hermosas mujeres de plástico mueren de tristeza.
Es un noviembre salpicado de rostros blancos
(máscaras de la gran tragicomedia)
en la avenida de la historia.

Es por estos días de metálicos sonidos y sonrisas infantiles
cuando orates armados de navajas
asaltan a las señoras que van de compras,
los maridos atacan ebrios a sus mujeres
y las cuelgan de un alambre suspendido en la viga más robusta de sus casas, preferiblemente frente a la chimenea.

Franz:
Tus orejas de ratón zigzagueando por mi cuarto
me hicieron recordar
la cloaca cósmica por donde ruedan los planetas.
Tú que perdiste el camino
cuando estabas a punto de encontrar a ese señor de extraño poder
habitante de un lejano castillo;
agrimensor de la luna
conoces palmo a palmo la extensión de la soledad.

Ya sabes cómo funciona esto;
la gente se atropella en las calles
exhibiendo sus tarjetas de crédito
y los documentos que aseguran su existencia,
con sus sacos roídos y gastados detrás de la nuca
y en los bolsillos el seguro firmado
por un nuevo día de esperanza.

Franz:
Tu boca de insecto
ya no espera la saliva dulce y espesa de ese beso
de Amantis eslava y religiosa,
y no escuchas la carcajada de ese grosero clown
que te golpeó bajo, y las risas de tu querida jauría de mercaderes señalándote.

Cuántas veces cantaste solitario ante la muralla china,
como un monje oriental
antes de que llegaran las hordas de los bárbaros.

Otro día en el calendario de los hombres
mientras el computador
suelta una carcajada fluorescente de pantalla...

El amor,
una quimera de nuestro tiempo, no será la redención...
Mejor pensar en el silencio sabio del virtuoso del hambre.
Todo afuera sigue igual,
solo cosas más computarizadas,
mientras recorremos el desierto de nuestras almas.
Los dioses
se desmoronan
como colosos de arena
en la solitaria avenida del retorno.

El invierno arrecia
contra las ventanas
de nuestros corazones.

viernes, 10 de marzo de 2017

Julia Stone


Con tan solo 32 años, Julia Stone se ha convertido en un referente musical de la música indie.

Muchos la conoceréis por la ya famosa versión de 'You're the one that I want', del musical Grease.

En 2007, junto a su hermano Angus Stone, publicaba ese inolvidable A book like this, captando la atención de todos cuanto lo escuchaban -y algún que otro corazón-. Pero, además de dúo musical, también mantiene carrera como solista con dos maravillosos álbumes: The memory machine (2011) y By the horns (2012). En este último disco aparece una canción verdaderamente destacable, llena de belleza musical y belleza lírica. Claro que estamos hablando de una letra escrita en inglés, pero un servidor, voluntariamente, se ha ofrecido a traducirla y, cómo no, interpretarla para una mejor musicalidad poética.

Y aunque este sea un blog de divulgación poética, he de decir que, por primera vez, recomiendo casi con más entusiasmo la música que la letra.

Espero que les guste.


La historia es diferente ahora,
la música sigue sonando en la sala de estar.
Y podrías decir que estás herido,
y yo que estoy dolida,
pero entonces sabíamos la diferencia
entre el fuego y la tierra.
Y podríamos decir que estamos destrozados,
que somos débiles.
Pero sabíamos,
antes de empezar,
los secretos que guardaríamos.

Y está todo bien, porque el amor 
encontrará la forma de ser lo que es.

Yo me mudaré al campo,
y viviré dentro del bosque más profundo
y oscuro,
y te escribiré una carta,
y te diré todas las cosas
que debería decirte a la cara.
Pero no te la mandaré a ti,
la mandaré a casa de tu madre,
y ella no te la dará.
Así es como, valiente,
creceré aquí, en mi cueva.

Y está todo bien, porque el amor 
encontrará la forma de ser lo que es.

Y tú te mudarás a la ciudad,
y te casarás con una chica bonita.
Ella te hará sonreír mientras
tú estarás buscando lo que dejaste atrás.
Y ella te traerá niños,
y oh, cómo los querrás con ese corazón tuyo.
Yo no te visitaré, para entonces ya sabré 
la cosa más amable que hay que hacer.

Y está todo bien, porque el amor 
encontrará la forma de ser lo que es.

La historia es diferente ahora,
la música sigue sonando en la sala estar.


Letra original:


The story is different now, the records are playing in the living room
And you might say you're wounded, and I might say I'm hurt
But we knew the difference then between the fire and the earth
And we may say we're broken, we may say we're weak,
But we knew before we started, oh the secrets we would keep

And it's all okay, cause love will find a way to be what love is
And it's all okay, cause love will find a way to be what love is

I'll move to the country, and live inside the deepest, darkest wood
And I'll write you a letter and tell you all the things I should say to your face
And I won't send it to you, I'll send it to your mother's place
And she won't give it to you, that's how brave I'll grow here in my cave

And it's all okay, cause love will find a way to be what love is
And it's all okay, cause love will find a way to be what love is

And you'll move to the city, marry a pretty girl
And she will make you smile all the while you'll be looking for what you left behind
And she will bring you children and oh how you will love them with that heart of yours
I won't visit you, I'll know by then the kinder thing to do

Oh it's all okay, cause love will find a way to be what love is
And it's all okay, cause love will find a way to be what love is
And it's all okay, cause love will find a way to be what love is
And it's all okay, cause love will find a way to be what love is


The story is different now, the records are playing in the living room

martes, 7 de marzo de 2017

"Ritual de mis piernas", de Pablo Neruda


Hace un tiempo comentaba la recién por entonces descubierta obra de Neruda, Residencia en la tierra. Pues bien, es ahora, nuevamente, tiempo de compartir sus letras.

Y es que existe un poema que no me atrevo a guardarme para mí. Siento la imperiosa necesidad de compartirlo. Aunque más que con el poema me quedo con lo que está subrayado y en negrita, para una mayor énfasis. Sí, esa es la verdadera razón por la que hoy este poeta se vuelve a dejar caer por aquí.

En este enlace podéis leer un maravilloso y más que completo análisis del poema por Camilo Fernández Cozman, poeta y traductor peruano, de quien ya hablaremos en otra ocasión. Y en este otro la tercera parte del libro, con el poema de hoy incluido.

Espero les transmita como a un servidor.


Ritual de mis piernas

Largamente he permanecido mirando mis largas piernas,
con ternura infinita y curiosa, con mi acostumbrada pasión,
como si hubieran sido las piernas de una mujer “divina”
profundamente sumida en el abismo de mi tórax:
y es que, la verdad, cuando el tiempo, el tiempo pasa,
sobre la tierra, sobre el techo, sobre mi impura cabeza,
y pasa, el tiempo pasa, y en mi lecho no siento de noche que una
            mujer está respirando, durmiendo desnuda y a mi lado,
entonces, extrañas, oscuras cosas toman el lugar de la ausente,
viciosos, melancólicos pensamientos
siembran pesadas posibilidades en mi dormitorio,
y así, pues, miro mis piernas como si pertenecieran a otro cuerpo,
y fuerte y dulcemente estuvieran pegadas a mis entrañas.

Como tallos o femeninas, adorables cosas,
desde las rodillas suben, cilíndricas y espesas,
con turbado y compacto material de existencia;
como brutales, gruesos brazos de diosa,
como árboles monstruosamente vestidos de seres humanos,
como fatales, inmensos labios sedientos y tranquilos,
son allí la mejor parte de mi cuerpo:
lo enteramente sustancial, sin complicado contenido
de sentidos o tráqueas o intestinos o ganglios:
nada, sino lo puro, lo dulce y espeso de mi propia vida,
guardando la vida, sin embargo, de una manera completa.

Las gentes cruzan el mundo en la actualidad
sin apenas recordar que poseen un cuerpo y en él la vida,
y hay miedo, hay miedo en el mundo de las palabras que designan el cuerpo,
y se habla favorablemente de la ropa,
de pantalones es posible hablar, de trajes,
y de ropa interior de mujer (de medias y ligas de “señora”),
como si por las calles fueran las prendas y los trajes vacíos por completo
y un oscuro y obsceno guardarropas ocupara el mundo.

Tienen existencia los trajes, color, forma, designio,
y profundo lugar en nuestros mitos, demasiado lugar,
demasiados muebles y demasiadas habitaciones hay en el mundo,
y mi cuerpo vive entre y bajo tantas cosas abatido,
con un pensamiento fijo de esclavitud y de cadenas.
Bueno, mis rodillas, como nudos,
particulares, funcionarios, evidentes,
separan las mitades de mis piernas en forma seca:
y en realidad dos mundos diferentes, dos sexos diferentes
no son tan diferentes como las dos mitades de mis piernas.
Desde la rodilla hasta el pie una forma dura,
mineral, fríamente útil, aparece,
una criatura de hueso y persistencia,
y los tobillos no son ya sino el propósito desnudo,
la exactitud y lo necesario dispuestos en definitiva.

Sin sensualidad, cortas y duras, y masculinas,
son allí mis piernas, y dotadas
de grupos musculares como animales complementarios,
y allí también una vida, una sólida, sutil, aguda vida
sin temblar permanece, aguardando y actuando.
En mis pies cosquillosos,
y duros como el sol, y abiertos como flores,
y perpetuos, magníficos soldados
en la guerra gris del espacio,
todo termina, la vida termina definitivamente en mis pies,
lo extranjero y lo hostil allí comienza:
los nombres del mundo, lo fronterizo y lo remoto,
lo sustantivo y lo adjetivo que no caben en mi corazón
con densa y fría constancia allí se originan.

Siempre,
productos manufacturados, medias, zapatos,
o simplemente aire infinito,
habrá entre mis pies y la tierra
extremando lo aislado y lo solitario de mi ser,
algo tenazmente supuesto entre mi vida y la tierra,
algo abiertamente invencible y enemigo.

jueves, 23 de febrero de 2017

Mario Benedetti



Cuando me dicen que la poesía es muy difícil de entender, que eso es solo para unos pocos afortunados, yo siempre doy el mismo nombre: Benedetti.

La poesía de Mario Benedetti siempre ha sido entendida por todos, sencilla, que no simple.

Así que hoy me gustaría compartir con todos vosotros un poema que lleva mucho tiempo rondándome la cabeza y que, además, puede ser escuchado por el propio autor (dejo el enlace más abajo), escucha que recomiendo sin tan siquiera leer el poema, aunque solo fuera por escuchar su encantador acento uruguayo. Claro que un acento como el suyo leyendo un arte como la poesía, puede llegar a ser adictivo.

No digan que no avisé.



La culpa es de uno

Quizá fue una hecatombe de esperanzas,
un derrumbe de algún modo previsto.
Ah, pero mi tristeza solo tuvo un sentido,
todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron.
Hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo,
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad,
pero vos encontraste la manera,
una manera tierna
y a la vez implacable
de deshauciar mi amor.

Con un solo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible,
lo envolviste en nostalgias,
lo cargaste por cuadras y cuadras,
y despacito,
sin que el aire nocturno lo advirtiera,
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte, que no es mucha.

Creo que tenés razón;
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo.
Hace mucho, muchísimo,
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos,
mas no fue tierno.

Ahora estoy solo,
francamente solo,
siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado.
Antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno,
con los ojos bien secos
por si acaso,
miro cómo te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.

lunes, 20 de febrero de 2017

Poesía en Extremadura: Irene Sánchez Carrón


¿Y si en Extremadura también hay poetas? Pues los hay.

Premio Adonáis de Poesía por su libro Escenas principales de un actor secundario (1999), Irene Sánchez Carrón estudió Filología Inglesa e Hispánica, y actualmente se encuentra dando clases de Inglés en el I.E.S. Castelar, en Badajoz. Fue, además, galardonada con el XI Premio Internacional de Poesía Antonio Machado en Baeza por su libro Ningún mensaje nuevo. En otras palabras: una de las poetas más importantes de España.

Cabe decir que este próximo martes 21 ofrecerá un coloquio en el I.E.S. San Fernando.


De su poesía podríamos compartir muchos ejemplos, pero me he decidido por "Amanecer", de Escenas principales de un actor secundario.

Espero lo disfruten.


Amanecer

Mientras duermes te miro.

Me recuerdas
el frío de las fuentes en los labios,
el prado debajo de la espalda,
la indescifrable danza de las nubes,
el dulce sabor de diminutos dedos en la masa,
la tierra en las uñas,
los pies mojados en los charcos,
los bolsillos repletos.

Contigo junto a mí
veo pasar de largo la tristeza.


miércoles, 15 de febrero de 2017

Ángel González


Existen poetas indispensables ya no para la historia de la literatura o las letras, sino para la vida en sí misma. Uno de esos poetas indispensables es Ángel González Muñiz, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1985 y autor de numerosas obras poéticas, como Áspero mundo (1956) y ensayos, como Juan Ramón Jiménez (1973).

La poesía de Ángel González se caracteriza por su sencillez, por la manera tan humana y efusiva que tiene de decir las cosas. Un claro ejemplo de ello es "Me basta así", poema con el que nos despedimos por hoy y os animamos a leer más de él.


Si yo fuese Dios 
y tuviese el secreto, 
haría un ser exacto a ti; 
lo probaría 
(a la manera de los panaderos 
cuando prueban el pan, es decir: 
con la boca), 
y si ese sabor fuese 
igual al tuyo, o sea 
tu mismo olor, y tu manera 
de sonreír, 
y de guardar silencio, 
y de estrechar mi mano estrictamente, 
y de besarnos sin hacernos daño 
—de esto sí estoy seguro: pongo 
tanta atención cuando te beso—; 
                                entonces,

si yo fuese Dios, 
podría repetirte y repetirte, 
siempre la misma y siempre diferente, 
sin cansarme jamás del juego idéntico, 
sin desdeñar tampoco la que fuiste 
por la que ibas a ser dentro de nada; 
ya no sé si me explico, pero quiero 
aclarar que si yo fuese 
Dios, haría 
lo posible por ser Ángel González 
para quererte tal como te quiero, 
para aguardar con calma 
a que te crees tú misma cada día 
a que sorprendas todas las mañanas 
la luz recién nacida con tu propia 
luz, y corras 
la cortina impalpable que separa 
el sueño de la vida, 
resucitándome con tu palabra, 
Lázaro alegre, 
yo, 
mojado todavía 
de sombras y pereza, 
sorprendido y absorto 
en la contemplación de todo aquello 
que, en unión de mí mismo, 
recuperas y salvas, mueves, dejas 
abandonado cuando —luego— callas... 
(Escucho tu silencio. 
                    Oigo 
constelaciones: existes. 
                        Creo en ti. 
                                    Eres. 
                                          Me basta).

miércoles, 8 de febrero de 2017

"Poema de un recuerdo", de Gustavo Alejandro Castiñeiras

Ocurre, no sin cierta frecuencia, que se adjudican obras de arte, literarias, musicales... a quienes no fueron la cabeza pensante de las mismas.

Tal es el caso de "Poema de un recuerdo" o "Dime", poema de Gustavo Alejandro Castiñeiras y erróneamente atribuido a Jorge Luis Borges.

Personalmente he de decir que es, con toda seguridad, de los poemas más bonitos y tristes que jamás haya leído. Me sorprende que el autor no sea conocido, pero para eso estamos aquí.


Dime por favor dónde no estás,
en qué lugar puedo no ser tu ausencia;
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.

Dime por favor en qué vacío
no está tu sombra llenando los centros;
dónde mi soledad es ella misma,
y no el sentir que tú te encuentras lejos.

Dime por favor por qué camino
podré yo caminar, sin ser tu huella;
dónde podré correr no por buscarte,
y dónde descansar de mi tristeza.

Dime por favor cuál es la noche,
que no tiene el color de tu mirada;
cuál es el sol, que tiene luz tan solo,
y no la sensación de que me llamas.

Dime por favor dónde hay un mar
que no susurre a mis oídos tus palabras.

Dime por favor en qué rincón
nadie podrá ver mi tristeza;
dime cuál es el hueco de mi almohada,
que no tiene apoyada tu cabeza.

Dime por favor cuál es la noche
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero.

domingo, 5 de febrero de 2017

Vetusta Morla, poesía musical


Desde hace unos años ya, la música en España viene consolidándose de manos de unos intrépidos y talentosos madrileños que se hacen llamar Vetusta Morla. Quizás algunos los conozcáis por ese Copenhage, archiconocida canción desde 2008 -y preciosa, si se permite decirlo-. 

Son conocidos también por sus letras, imposibles de descifrar pero que, sin embargo, algo hay en ellas que nos atrapa, con y sin música de fondo.

Una de esas letras es la de la canción "Al respirar", de su tercer álbum de estudio La deriva (2014). Quizás si la leemos sin escuchar la melodía musical no nos suene a poesía del todo, pero algo queda.


Te he dejado en el sillón 
las pinturas y una historia en blanco. 
No hay principio ni final, 
solo lo que quieras ir contando. 

Y al respirar intenta ser quien ponga el aire, 
que al inhalar te traiga el mundo de esta parte. 

Te he dejado en el sillón 
las pinturas y una historia en blanco. 
Yo me marcho a otro lugar, 
puede que el viaje sea largo. 

La burbuja en que crecí nos vendió comodidad 
y un nudo entre las manos. 
Yo escogí la ambigüedad, tú el fantasma y lo real, 
todo en el mismo barco. 

Y al respirar propongo ser quien ponga el aire, 
que al inhalar me traiga el mundo de esta parte. 

Y respirar tan fuerte que se rompa el aire, 
aunque esta vez si no respiro es por no ahogarme. 

Intenta no respirar... 

Y al respirar propongo ser quien ponga el aire, 
que al inhalar me traiga el mundo de esta parte. 

Y respirar tan fuerte que se rompa el aire, 
aunque esta vez quizá será mejor marcharse. 



lunes, 30 de enero de 2017

"Insomnio", de Gerardo Diego


Dormir y todo lo que ello conlleva -el sueño, la noche- siempre fue motivo de inspiración para el poeta, pero Gerardo Diego (Cantabria, 1896 - Madrid, 1987) lo llevó a otro nivel.


Insomnio

Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño, y por el mar las naves.

En cárceles de espacio, aéreas llaves
te me encierran, recluyen, roban. Hielo,
cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo
que alce hasta ti las alas de mis aves.

Saber que duermes tú, cierta, segura
—cauce fiel de abandono, línea pura—,
tan cerca de mis brazos maniatados.

Qué pavorosa esclavitud de isleño,
yo, insomne, loco, en los acantilados,
las naves por el mar, tú por tu sueño.

domingo, 22 de enero de 2017

Poesía contemporánea: Josefa Parra


A veces nos olvidamos de que aún siguen surgiendo poetas, no importa cuál fuera la calidad de sus versos. Ahí están y es nuestro deber escucharles.

Uno de esos poetas olvidados es Josefa Parra, nacida en Jerez de la Frontera en 1965 y licenciada en Filología Hispánica. Se trata de una de las voces más importantes de la poesía femenina, sobre todo si tenemos en cuenta que varios poemas suyos han sido traducidos al portugués, al francés, al árabe, al ruso, al inglés y al alemán. Además, ha recibido diversos premios, como el Accésit del Premio de Poesía Luis Cernuda o el Premio Internacional de Poesía Loewe a la Creación Joven en 1995 por el libro Elogio a la mala yerba, entre otros.

Sin más, nos despedimos por hoy, no sin antes recordar que la poesía, como vemos, sigue y seguirá dando sus frutos.


Buenos días, tristeza

A veces llega la tristeza. Trae
las alas suaves de conformidades,
los ojos bajos y la piel desnuda, 
y parece tan fácil entregarse,
despojarse, poner bajo sus plantas
el reino, los poderes y las armas,
el amor sobre todo, y esos últimos
retales que nos quedan de alegría.
A veces gana la tristeza; entonces,
qué lujo de matices su victoria,
qué fasto de sus grises y sus pardos
ocupándolo todo. 
Buenos días,
-he de decir-, tristeza, aquí me tienes.

miércoles, 18 de enero de 2017

Once consejos de García Márquez para la vida y el amor


Muchas veces, cuando leemos un libro o vemos alguna entrevista, el autor o el entrevistado sueltan alguna que otra frase que bien podrían ser dignas de un epitafio, a modo de resumen de lo que es la vida. Y Gabriel García Márquez, que vivió tan dignamente y aprendió tanto, fue diciendo y escribiendo todas las frases que a continuación comparto con ustedes.

Podemos tomarlas como consejos o, simplemente, observar cómo una persona fue capaz de expresar lo que muchos pensamos de una manera tan bella y poética, pues por alguna razón las comparto por aquí y no por Twitter, como si de ideas tan simples se tratasen. Ahí van:

Por cierto: yo me quedo con la número diez. ¿Y ustedes?


1. Sólo porque alguien no te ama como tú quieres, no significa que no te ama con todo su ser.

2. En todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres y en las cuales se orientan mejor con menos luces.

3. No pases el tiempo con alguien que no está dispuesto a pasarlo contigo.

4. Ninguna persona merece tus lágrimas y quien se las merezca, no te hará llorar.

5. Los amores se aceptan como son y por lo general no se piden explicaciones.

6. Recordar es fácil para el que tiene memoria. Olvidarse es difícil para quien tiene corazón.

7. Creo que no hay mayor desgracia humana que la incapacidad para amar.

8. Te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando estoy contigo.

9. Puedes ser solamente una persona para el mundo, pero para alguna persona tú eres el mundo.

10. No dejes de sonreír nunca; ni tan siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quien se puede enamorar de tu sonrisa.

11. Un verdadero amigo es quien te toma de la mano y te toca el corazón.

sábado, 14 de enero de 2017

Cultivando poesía (VIII)

¡Qué bien sienta la poesía! Poder decirlo todo, escondiendo verdades entre versos, haciendo magnánimo un sentimiento, noble un pensamiento; saber que a quien va dedicado el poema no sabe que va para él -o para ella-.

Esperemos que con este poema ella -o él- sí sepa que estos versos son todo suyos; los míos, de momento, me los voy guardando.


Mis ojos,
es decir,
estos ojos que te miran desde lejos,
no son sino el mar que te mira,
pero no te ve.

Yo,
es decir,
este que está de ti tan cerca,
no soy sino el rumor lejano
que suspira allá,
a lo lejos,
como queriendo llamarte,
pero sin decir tu nombre.

Tú,
es decir,
esta que está de mí tan cerca,
no eres sino el mar que me mira
y me ve,
que me oye
y escucha mi suspiro,
aun cuando en mi suspiro
no va escrito tu nombre.

viernes, 13 de enero de 2017

"Acuérdate de mí", de Lord Byron

(Lord Byron, por Richard Westall).

Recuerdo esas clases de Literatura en las que la profesora hablaba de Wagner, de Byron, de Frankeinstein. Recuerdo, gracias a esa misma profesora, cómo el Romanticismo llamaba mi atención desde el primer momento, con la pintura de Turner y los nocturnos de Chopin.

Ahora, algunos años después, he descubierto un poema de George Gordon Byron (1788-1824) que comparto aquí, con ustedes, teniendo en cuenta el propósito del blog. Ni que decir tiene que hay que leer la versión original, en inglés, pues aunque uno no entienda nada -empezando por mí mismo-, la musicalidad del poema no es la misma en una lengua que en otra.

Y a propósito: si les interesa el mundo del Romanticismo, he aquí un magnífico documental de TVE televisado hace algunos años.


Acuérdate de mí

Llora en silencio mi alma solitaria,
excepto cuando esté mi corazón
unido al tuyo en celestial alianza
de mutuo suspirar y mutuo amor.
Es la llama de mi alma cual aurora,
brillando en el recinto sepulcral:
casi extinta, invisible, pero eterna…
ni la muerte la puede mancillar.
¡Acuérdate de mí!… Cerca a mi tumba
no pases, no, sin regalarme tu plegaria;
para mi alma no habrá mayor tortura
que el saber que has olvidado mi dolor.
Oye mi última voz. No es un delito
rogar por los que fueron. Yo jamás
te pedí nada: al expirar te exijo
que sobre mi tumba derrames tus lágrimas.


Poema original:


Remember me

Deep in my soul that tender secret dwells,
Lonely and lost to light for evermore,
Save when to thine my heart responsive swells,
Then trembles into silence as before

There, in its centre' a sepulchral lamp
Burns the slow flame, eternal, but unseen;
Which not the darkness of despair can damp,
Though vain its ray as it had never been.

Remember me-Oh! pass not thou my grave
Without one thought whose relics there recline
The only pang my bosom dare not brave
Must be to find forgetfulness in thine.

'My fondest, faintest, latest accents hear-
Grief for the dead not virtue can reprove;
Then give me all I ever ask'd-a tear,
The first-last-sole reward of so much love!


martes, 10 de enero de 2017

"Se equivocó la paloma", de Rafael Alberti


Me gustaría hacer una recopilación de los que son para mí los poemas más bonitos del mundo, pero hasta entonces, esa recopilación puede ir tomando forma día tras día, publicándose aquí de cuando en cuando.

Uno de esos poemas es, sin duda, ese inolvidable "Se equivocó la paloma", de Rafael Alberti, Generación del 27. Canción que, por cierto, musicalizó Serrat allá por 1969. Disfrútenlo.


Se equivocó la paloma

Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.

Por ir al Norte, fue al Sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.

Creyó que el mar era el cielo;
que la noche la mañana.
Se equivocaba.

Que las estrellas eran rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón su casa.
Se equivocaba.

(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)



domingo, 8 de enero de 2017

Carta de Beethoven a su "amada inmortal"


Beethoven, además de escribir esa inolvidable novena sinfonía, que muchos reconocerán por ser de vital impotancia en la obra de Kubrick, escribió alguna que otra carta a su "amada inmortal", que se cree podría ser Antonie Brentano, una coleccionista de arte, mecenas, hija de un diplomático austríaco y esposa de Franz Brentano, amigo íntimo de Beethoven.

Son varias las cartas que el compositor austríaco le escribió, pero aquí compartiremos una, no sea que cansemos mucho al lector.


“Buenos días, el 7 de julio.

Aunque estoy acostado, mis pensamientos van hacia a ti, mi Amada Inmortal, a veces alegres y otras esperando saber si el destino no oirá o no. Puedo vivir totalmente solo contigo o no viviré. Sí, estoy decidido a vagar tanto tiempo lejos de ti hasta que pueda volar a tus brazos y decir que me siento realmente sereno contigo.

Tú debes dominarte tanto más cuanto que conoces la fidelidad que te profeso. Nadie puede poseer jamás mi corazón, nunca, nunca. ¡Oh, Dios mío, por qué uno tiene que separarse del ser y sin embargo, mi vida en Viena es ahora muy desgraciada. Tu amor me convierte en el más feliz y al mismo tiempo en el más desgraciado. A mi edad necesito una vida tranquila y serena. […] Serénate, sólo mediante la tranquila consideración de nuestra existencia podremos realizar nuestro propósito de vivir unidos.

Ten calma, ámame, hoy, ayer, qué doloroso anhelo de ti, mi vida, mi todo. Adiós. ¡Oh, continúa amándome, nunca juzgues mal el más fiel corazón de tu amado!

Siempre tuyo, 
Siempre mía.
Siempre nuestro.

L.”

viernes, 6 de enero de 2017

Borges y el tiempo


Como muchos saben, Borges hizo del tiempo un personaje más en su obra. Es por eso que, de manera breve, ilustraremos esta idea con un poema suyo, perteneciente a Arte poética (2000), compilación de seis conferencias del autor sobre poesía en la Universidad de Harvard durante el curso 1967 - 1968.

Se trata de un poema sencillo, a pesar de la complejidad general en las letras de este genio argentino.

No se abran mucho la cabeza.


Mirar el río hecho de tiempo y agua 
y recordar que el tiempo es otro río, 
saber que nos perdemos como el río 
y que los rostros pasan como el agua. 

Sentir que la vigilia es otro sueño 
que sueña no soñar y que la muerte 
que teme nuestra carne es esa muerte 
de cada noche, que se llama sueño. 

Ver en el día o en el año un símbolo 
de los días del hombre y de sus años, 
convertir el ultraje de los años 
en una música, un rumor y un símbolo, 

ver en la muerte el sueño, en el ocaso 
un triste oro, tal es la poesía 
que es inmortal y pobre. La poesía 
vuelve como la aurora y el ocaso. 

A veces en las tardes una cara 
nos mira desde el fondo de un espejo; 
el arte debe ser como ese espejo 
que nos revela nuestra propia cara. 

Cuentan que Ulises, harto de prodigios, 
lloró de amor al divisar su Itaca 
verde y humilde. El arte es esa Itaca 
de verde eternidad, no de prodigios. 

También es como el río interminable 
que pasa y queda y es cristal de un mismo 
Heráclito inconstante, que es el mismo 
y es otro, como el río interminable.

martes, 3 de enero de 2017

Cultivando poesía (VII)

Mucho hace que no comparto letras de cosecha propia, sobre todo si tenemos en cuenta que este es un blog de divulgación; ¿y qué mejor que divulgar aquello que es propio de un servidor que lleva todo esto? Pues eso. Buenas noches e inspírense.


Poesía no son tus ojos
mirando el cielo infinito;
poesía es el cielo
que duerme en tus ojos
y despierta al mirar los míos.

Poesía no son tus manos
buscando la luna
para arroparlas en las noches frías;
poesía son tus manos
cogiendo las mías.

Poesía es el beso
que viene de tus labios
a dormir, eternamente,
a los míos.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Poema para despedir el año

Se acaba el año y con él una etapa de nuestras vidas. Muchos no saben qué hacer para despedirlo, pero en Poesía En Un Telescopio lo tenemos claro: despedirlo con poesía.

El poema seleccionado para tal empresa bien podría servir para despedir a un amor -que, de hecho, lo es-, pero nos gusta pensar que también puede servir para despedir el año.

Y aprovechando la ocasión, me despido yo también, no sin antes dar las gracias a todos los que nos habéis leído, a mí y a los poetas que aparecen en el blog. Muchas gracias por vuestra visita.


Poema de la despedida

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... no sé si te quería...
o tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

- José Ánguel Buesa.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

"Aquella tarde...", de Juan Ramón Jiménez


No es la primera vez que hablamos de este poeta aquí, en este blog, pero es que a uno le resulta imposible no dar a conocer todas y cada una de sus letras, siendo como es el poeta favorito de un servidor.

Así que, sin más, ahí va uno de los poemas más tristes habidos y por haber, pertenecientes a Rimas (1900 - 1902). Disfrútenlo, aunque esté de más decirlo.


Aquella tarde, al decirle
que me alejaba del pueblo,
me miró triste, muy triste,
vagamente sonriendo.

Me dijo: ¿Por qué te vas?
Le dije: Porque el silencio
de estos valles me amortaja
como si estuviera muerto.

—¿Por qué te vas?— He sentido
que quiere gritar mi pecho,
y en estos valles callados
voy a gritar y no puedo.

Y me dijo: ¿Adónde vas?
Y le dije: A donde el cielo
esté más alto y no brillen
sobre mí tantos luceros.

La pobre hundió su mirada
allá en los valles desiertos
y se quedó muda y triste,
vagamente sonriendo.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Poesía para la reflexión

Siempre he creído necesaria la reflexión, sea cual fuere el tema a meditar. Claro que, si reflexionáramos todos los días, más de uno se volvería loco.

Diría Serrat que "de vez en cuando la vida". Pues para no hacer que ni él ni su obra caiga en el olvido, reflexionemos un poco con este poema de Nelson Portugal, consultor en desarrollo personal y creador del modelo de Inteligencia Emocional Aplicada.



¿Alguna vez te has detenido a ver

los niños que juegan en un carrusel?

¿O has escuchado los rieles

del tren golpeando el suelo?

¿Alguna vez has seguido y visto a una mariposa aterrizar?

¿O al sol perderse al fondo del océano?

Más vale que te detengas,

no bailes tan rápido.

El tiempo es corto,

la música pronto terminará.

¿Vas por la vida corriendo

de un lado para otro?

Cuando preguntas: "¿cómo estás?",

¿escuchas la respuesta?

Cuando el día termina,

¿te echas en tu cama

pensando en las miles de cosas que tienes que

hacer al día siguiente?

Más vale que te detengas,

no bailes tan rápido.

¿Le has dicho alguna vez a tu hijo

"mañana lo haremos"?

Y en tu apuro,

¿dejaste de lado su pena?

¿Alguna vez perdiste el contacto

y dejaste que una buena amistad muriera,

porque no tuviste el tiempo

para llamar y decir “hola”?

Más vale que te detengas,

no bailes tan rápido.

El tiempo es corto,

la música pronto terminará.

Cuando corres tan rápido para llegar a un lugar,

¿te pierdes la mitad de la diversión de llegar ahí?

Cuando te preocupas y te apuras durante el día

es como botar un regalo sin abrir.

La vida no es una carrera,

tómatela lentamente.

Escucha la música

antes de que la canción termine.


(Tómate un minuto para sentir, para escucharte a ti mismo).

martes, 20 de diciembre de 2016

Una imagen y mil palabras

A veces, cuando miramos un cuadro, se nos vienen cantidad de sensaciones y de emociones que, por mucho que lo intentemos, no somos capaces de convertir en palabras. Así, desde Poesía En Un Telescopio queremos conseguir que imagen y palabra se unan en una misma entidad.

La primera imagen con la que empezaremos esta serie de fotopoesía es un cuadro del pintor madrileño Vicente Romero Redondo, acompañada de un poema de Luis Cernuda. Esperemos que os guste.

Y a propósito: toda sugerencia y recomendación es bienvenida, tanto de imagen como de palabra. Gracias.


No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.

Aunque sólo sea una esperanza,
porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Julio Cortázar


Es sabida la profunda inteligencia del ya inolvidable Julio Cortázar y el ingenio inigualable del que se dotaban sus textos. Pero pocos conocen su poesía. Porque sí, Cortázar escribió, además de Rayuela e Historias de cronopios y de famas, poemas que, a pesar de no ser tan conocidos, hicieron ver las tan variadas facetas del autor argentino -y que tres años antes de morir se nacionalizó francés-.

Prueba de ese ingenio se encuentra en el poema titulado "Para leer en forma interrogativa". Espero que les guste.


Para leer en forma interrogativa

Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa…
Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás…
Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga…
Has sabido
con cada poro de la piel, sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.

viernes, 9 de diciembre de 2016

El último verso de Antonio Machado

(Última foto del poeta, fechada un 28 de enero de 1939).

Antonio Machado Ruiz, poeta que no precisa de presentación alguna, murió en Francia un 22 de febrero de 1939 y, unos días más tarde, fue hallado en el bolsillo de su abrigo lo que sería su último verso. Más poesía que eso no puede haber. Helo aquí:

"Estos días azules y este sol de infancia".

Sus últimas palabras, dicho sea de paso, fueron "adiós, madre", antes de entrar en coma y falleciendo poco después. La mujer a la que iban dirigidas estas palabras, que agonizaba en la misma habitación, fallecía a los tres días.

lunes, 5 de diciembre de 2016

"Madrigal de invierno", de Pablo Neruda

Uno no conoce verdaderamente algo hasta que no lo ve con sus propios ojos. O lo lee. Y resulta que a Neruda lo conocemos todos de nombre, pero no todos lo hemos leído.



Hace unos días cogí en la librería de mi propia casa ese maravilloso Residencia en la Tierra, publicada en 1933 y que comprende ocho años de inspiración del poeta. Tan maravilloso es que, aún sin haberlo terminado, ya hay un poema que se ha convertido en uno de mis favoritos. Y aquí lo comparto con vosotros, que para eso estamos.


Madrigal de invierno

En el fondo del mar profundo,
en la noche de largas listas,
como un caballo cruza corriendo
tu callado callado nombre.

Alójame en tu espalda, ay refúgiame,
aparéceme en tu espejo, de pronto,
sobre la hoja solitaria, nocturna,
brotando de lo oscuro, detrás de ti.

Flor de la dulce luz completa,
acúdeme tu boca de besos,
violenta de separaciones,
determinada y fina boca.

Ahora bien, en lo largo y largo,
de olvido a olvido residen conmigo
los rieles, el grito de la lluvia:
lo que la oscura noche preserva.

Acógeme en la tarde de hilo
cuando el anochecer trabaja
su vestuario, y palpita en el cielo
una estrella llena de viento.

Acércame tu ausencia hasta el fondo,
pesadamente, tapándote los ojos,
crúzame tu existencia, suponiendo
que mi corazón está destruido.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Fernando Pessoa y la heteronomía

(Fernando Pessoa en 1928).

Así como David Bowie era también Ziggy Stardust, Fernando Pessoa era, a su vez, Alberto Caeiro, Chevalier de Pas -creado por el verdadero poeta a la edad de seis años-, Ricardo Reis y Álvaro de Campos. De esta manera, puede suceder que, a través de estos heterónimos, el autor (ortónimo) puede asumir otro papel y escribir, ciertamente, como otra persona. Pessoa tenía un total de 72 heterónimos, con lo que vamos a considerar innecesario nombrarlos todos.


Si después de morirme quisieran escribir mi biografía
no hay nada más sencillo.
Tiene sólo dos fechas:
la de mi nacimiento y la de mi muerte.
Entre una y otra todos los días son míos.

- Fernando Pessoa/Alberto Caeiro; Poemas Inconjuntos; Escrito entre 1913-15;Publicado en febrero de 1925.

Estas dos fechas de las que Pessoa hablaba son 1888 y 1935.

(El poeta en la "Baixa" de Lisboa).

Fue una persona verdaderamente profílica. Diría él mismo lo siguiente:

Toda mi vida gira en torno a mi obra literaria, buena o mala, lo que sea, lo que pueda ser. Todos (…) tienen que convencerse de que soy así, de que exigirme sentimientos —que considero muy dignos, dicho sea de paso— de un hombre común y corriente es como exigirme que sea rubio y con los ojos azules.

Hay mucho que decir sobre él, todo sea dicho, pero nos quedaremos con que Mensaje fue su primera obra en portugués y única publicada en vida, en 1935, y que fue, demás, ensayista y traductor portugués. Autores como Nietzsche, Milton y Shakespeare lo llevaron a traducir sus primeras obras y escribir sus primeros poemas en inglés.

Poseía una visión de la vida como nadie ha tenido, algo que queda perfectamente visible en prácticamente cualquier producción suya que leamos, ya sea poema, ya sea ensayo.



Nos despedimos con un poema que escuché anoche mismo en un programa de radio (97.7, Extremadura) y al cual le doy las gracias, pues no conocía ni autor, ni obra. Además siempre es de agradecer programas dedicados a la difusión de la cultura. El poema se puede leer completo aquí, pero por motivos de extensión copiamos hasta donde un servidor ha considerado bajo criterio personal. Muchas gracias y vuelvan pronto.


Tabaquería

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Ventanas de mi cuarto,
de mi cuarto de uno de los millones de gente que nadie sabe quién es
(y si supiesen quién es, ¿qué sabrían?),
dais al misterio de una calle constantemente cruzada por la gente,
a una calle inaccesible a todos los pensamientos,
real, imposiblemente real, evidente, desconocidamente evidente,
con el misterio de las cosas por lo bajo de las piedras y los seres,
con la muerte poniendo humedad en las paredes y cabellos blancos en los hombres,
con el Destino conduciendo el carro de todo por la carretera de nada.

Hoy estoy vencido, como si supiera la verdad.
Hoy estoy lúcido, como si estuviese a punto de morirme
y no tuviese otra fraternidad con las cosas
que una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle
la fila de vagones de un tren, y una partida pintada
desde dentro de mi cabeza,
y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos a la ida.

Hoy me siento perplejo, como quien ha pensado y opinado y olvidado.
Hoy estoy dividido entre la lealtad que le debo
a la tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.

He fracasado en todo.
Como no me hice ningún propósito, quizá todo no fuese nada.
El aprendizaje que me impartieron,
me apeé por la ventana de las traseras de la casa.
Me fui al campo con grandes proyectos.
Pero sólo encontré allí hierbas y árboles,
y cuando había gente era igual que la otra.
Me aparto de la ventana, me siento en una silla. ¿En qué voy a pensar?
¿Qué sé yo del que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? Pero ¡pienso ser tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser lo mismo que no puede haber tantos! 
¿Un genio? En este momento
cien mil cerebros se juzgan en sueños genios como yo,
y la historia no distinguirá, ¿quién sabe?, ni a uno,
ni habrá sino estiércol de tantas conquistas futuras.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay locos perdidos con tantas convicciones! 
Yo, que no tengo ninguna convicción, ¿soy más convincente o menos convincente?

...

(Continuar en este enlace).

martes, 15 de noviembre de 2016

Poesía: revolución de revoluciones

La poesía puede cambiar el mundo, sí. Y lo está haciendo.

Quizás el nombre de Alfredo Pérez Alencart no les suene, pero pronto lo hará. Y es que este poeta peruano-español ha reunido bajo un mismo título (No resignación) poemas contra la violencia machista. El libro, cuya presentación tendrá lugar este mismo jueves día 17 a las 20:00 en el Teatro Liceo de Salamanca, cuenta con la voz de 135 poetas, ni más ni menos, desde Grecia (Dyonisia Karpouzis) hasta Estonia (Jüri Talvet), pasando por Italia (Igor Costanzo) o Rumanía (Carmen Bulzan), entre otros. De todos los contientes, vaya.

(Alfredo Pérez Alencart y la concejala de Salamanca Cristina Klimowitz).

En palabras del propio poeta, "me ha agradado constatar que casi la mitad de los poetas del libro son hombres. Esto indica que mucho va cambiando". La antología cuenta, además, con dibujos y litografías del artista salmantino Miguel Elías.

Y a propósito: la presentación consistirá en una velada poético-musical que contará con la presencia y voz de veinte poetas y la participación especial de «Concierto3», con temas musicalizados para la ocasión. Está previsto entregar un ejemplar de la antología a todos los asistentes.

Os dejo con un poema de este maravilloso revolucionario titulado "Decimos hoy", del 2013 y que no pertenece a susodicha antología.


Decimos que la voz del justo nunca es un amuleto
y que siempre está de viaje hacia su múltiple destino,
pues rema o centellea dentro de un corazón litigando
por rasgar patrañas y bostezos de los confabuladores.

Decimos que todavía nieva sobre la cruz inabarcable
y que siguen floreciendo enfebrecidas tardes muertas
donde acampan los que urden estragos o traiciones.

Decimos que ante el Poeta no hay adiós cielo arriba
y sí hermandad vertiginosa acogiéndolo con palmas
antes, durante y después de ardientes resurrecciones.

Decimos que no existe tregua al momento de Amar,
que el querer se cuece a fuego lento, tomando forma
en el equilibrio de dos que van soldándose en uno.

Decimos que la envidia es el infierno que más quema
y que sus denodados tentáculos atraviesan centurias,
igual que en días remotos, con sus hirientes certezas.

Decimos que se debe ser fuerte y resistir iniquidades
con las manos en alto bajo el son del sosiego, bajo
el blanco alud ultramundano que patrulla cual ángel.

Decimos hoy que hemos tallado nuestros nombres
huéspedes en todas las piedras de la ciudad  dorada.

(Para el Poeta que no envejece
ni en cinco siglos a la redonda).

lunes, 7 de noviembre de 2016

Beatriz Hernanz Angulo


Existen personas que parecen sacadas de otro mundo. No importa que sean artistas, cineastas, escritores, madres, padres... o poetas. Y Beatriz Hernanz es una de ellas.

Se trata de la actual Directora de Cultura del Instituto Cervantes, poeta y crítica literaria nacida en Pontevedra en el año 1963. Es también doctora en Filología Hispánica y ha colaborado en los periódicos ABC (1992 - 1998), El Mundo (1998 - 2008) y El País (2009 - presente) en las secciones culturales. Una Da Vinci literaria del siglo XXI, vaya.

Muchas de sus obras han sido premiadas, como La lealtad del espejo (1993), premio Barcarola; o La vigilia del tiempo (1996), Accésit del Premio Adonáis.

El poema escogido para conocer brevemente su habilidad con las palabras es un poema-carta titulado "Estaciones paralelas". Disfruten, aunque esté de más decirlo.


Querido Héctor:

Cuando esto te escribo, amor, qué palabras cubrirán la última noche del siglo, el invierno que nunca acaba, la primavera rota por la ausencia. El mundo se va a ahogar, los pájaros ya no vuelan en los espejos y el mar no ofrece ningún consuelo. Esta ha sido una historia envuelta en música y en silencios, antigua y terrible como el mundo, hemos tenido que inventar todos los caminos, hemos discurrido por dolorosas geografías, lugares queridos que corresponden a la cartografía del desconsuelo.

Te escribo esta carta en una pequeña hendidura de agua, porque el agua irradia atardeceres de otras épocas. Cuando nos encontramos por vez primera, yo era una muchacha joven que se miraba en el fondo de tus ojos, que vivía pendiente de tu arrogancia de isla. Pero tu nombre se ha quedado para siempre dentro, pero tu rostro aún vive en mis palabras, pero tus manos de árbol crecen, vigorosas, todas las primaveras de relámpagos. Enséñame el lugar del aire, hacia dónde dirigir mi huida por todas las estaciones que regresan sin ti, porque hay velos tristes que me han hecho morir de cordura, cuchillos lentos que han inundado de mar todas las derrotas.

El recuerdo es el camino breve y puro que conduce hacia el delirio, que transcurre como una melodía en el viento de la historia. Adagio de las promesas que no pudieron realizarse, andante nocturno que devuelve las traiciones a un mar dormido en mi vientre, vivo círculo de los ahogados por las sombras del desafecto, pues será el trayecto que nos ha de reunir lento como el tejido fatal de una espera sin personajes.

Somos esos seres a los que el tiempo nunca arrebata sus heridas. Me acorazo con la armadura de la voluntad, amor mío, zurzo los harapos del destino, invoco un tiempo en el que pudieron ser verdad todos los silencios del mundo. Pero caminamos por estaciones paralelas, en un tiempo que nunca asumió la luz y el abismo, infinito y azulado, habitado de palabras y de ausencia.

En qué mar encontrarán reposo mis ojos en la ciega huida por el brocal del otoño...