lunes, 29 de enero de 2018

Cultivando poesía (XXX)

No sé el resto, pero a mí así me lo parece.


Cuando se acobarden los valientes
y no haya fuego en las hogueras
y los relojes ya no marquen la hora
y los minutos precisos de nuestra muerte,
será cuando el mundo aprenda que
la vida es siempre contraria
(puede estarse un domingo
y no ver el comienzo de la semana),
pues por mucho que no queramos

el agua dejará algún día de caer del cielo.

martes, 23 de enero de 2018

Maneras de ver la vida


Así como hacía un tiempo comentábamos los consejos que el mismísimo Hemingway daba a la hora de escribir, hoy traemos los consejos que Enrique González Martínez, poeta y diplomático mexicano, tenía de ver el mundo.

Y lo dejó escrito en un poema.


Busca en todas las cosas un alma y un sentido
oculto; no te ciñas a la apariencia vana;
husmea, sigue el rastro de la verdad arcana,
escudriñante el ojo y aguzado el oído.

No seas como el necio, que al mirar la virgínea 
imperfección del mármol que la arcilla aprisiona,
queda sordo a la entraña de la piedra, que entona
en recóndito ritmo la canción de la línea.

Ama todo lo grácil de la vida, la calma
de la flor que se mece, el color, el paisaje.
Ya sabrás poco a poco descifrar su lenguaje... 
¡Oh divino coloquio de las cosas y el alma!

Hay en todos los seres una blanda sonrisa,
un dolor inefable o un misterio sombrío.
¿Sabes tú si son lágrimas las gotas de rocío?
¿Sabes tú qué secreto va contando la brisa?

Atan hebras sutiles a las cosas distantes;
al acento lejano corresponde otro acento.
¿Sabes tú donde lleva los suspiros el viento?
¿Sabes tú si son almas las estrellas errantes?

No desdeñes al pájaro de argentina garganta
que se queja en la tarde, que salmodia a la aurora.
Es un alma que canta y es un alma que llora...
¡Y sabrá por qué llora, y sabrá por qué canta!

Busca en todas las cosas el oculto sentido;
lo hallarás cuando logres comprender su lenguaje;
cuando sientas el alma colosal del paisaje
y los ayes lanzados por el árbol herido...

jueves, 18 de enero de 2018

Sobre cómo celebrar tu cumpleaños

Pocas veces cumple uno años. Y es siempre una buena excusa para hacer algo por todo lo grande. Pero yo no; yo me quedo leyendo a Benedetti.


Como siempre

Aunque hoy cumplas
trescientos treinta y seis meses
la matusalénica edad no se te nota cuando
en el instante en que vencen los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o desarbolás los nudosos rencores

buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que exige
y pienses que estás linda
y estés linda

casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades
ya que te van a rodear como ángeles o veleros

es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las cajas de fósforo
te consideren una de los suyos

de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser tan injusto con tus felices
cumpledías
acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza

de todos modos para vos no es novedad
que el mundo
y yo
te queremos de veras
pero yo siempre un poquito más que el mundo.

sábado, 13 de enero de 2018

Sobre el amor

Se ha escrito tanto sobre el amor y todo lo que ello conlleva que resulta difícil, si no imposible, encontrar una única definición sobre él.

Por suerte, Fernando Vallejo (Medellín, 1942) tiene algo que decir:

El amor es una quimera de un solo sentido como la flecha, que solo tiene una punta, no dos. ¿Cuándo ha visto usted una flecha que vaya y venga? El amor es para darlo, no para pedirlo. No pida amor. Delo, si tiene. Y si no, pues no. (El don de la vida, 2010).

martes, 9 de enero de 2018

"La mala racha", de Eduardo Galeano

Incluso cuando todo va mal, hay quien sabe sacarle partido. Y si no, que se lo digan a Eduardo Galeano (Uruguay, 1940 - 2015), que en 1989 escribió algo al respecto en su Libro de los abrazos


La mala racha

Mientras dura la mala racha pierdo todo. Se me caen las cosas de los bolsillos y de la memoria: pierdo llaves. lapiceras, dinero, documentos, nombres, caras, palabras. Yo no se si será gualicho de alguien que me quiere mal y me piensa peor, o pura casualidad, pero a veces el bajón demora en irse y yo ando de pérdida en pérdida, pierdo lo que encuentro, no encuentro lo que busco, y siento mucho miedo de que se me caiga la vida en alguna distracción.

viernes, 5 de enero de 2018

El poema más antiguo del mundo


La creación del libro tiene su origen en la necesidad e interés por hacer llegar a las siguientes generaciones y demás pueblos la cultura y los conocimientos propios de una misma cultura.

Así, el Poema de Gilgamesh (2500 a.C., aprox.) supone un documento histórico de vital importancia para los habitantes de la antigua Mesopotamia, pues relata las gestas que llevaron a Gilgamesh, rey de Uruk, a convertirse de héroe a dios. Claro que este poema no es sino una compilación de textos escritos en babilonio y acadio, lenguas sumerias de las cuales apenas tenemos registros.

Se trata del primer poema épico y la primera gran obra de la literatura, escrito en 25.000 tablillas de arcilla con un total de 3500 versos y utilizando la escritura cuneiforme. Además, constituye la primera referencia al diluvio universal.

(Figura de Gilgamesh del palacio de Sargon II, Museo del Louvre).

Peter Pringle, personalidad televisiva y músico canadiense, le puso música hace no muchos años, en 2014, a algunos de los primeros versos utilizando un “gishgudi”, un antiguo laúd de cuello largo y tres cuerdas. En sus propias palabras, su intención era ofrecer “solamente una prueba de cómo podría haber sonado la música de la antigua Sumeria”.

El vídeo está realizado en las afueras del antiguo palacio de Nabucodonosor en Babilonia.


Fuentes:






lunes, 1 de enero de 2018

Cultivando poesía (XXIX)

La verdad es que, para ser el primer poema del año, no está nada mal.

Pero juzguen ustedes mismos.

Cuando el corazón se enamora
y no se puede olvidar a quien se quiere
y se llenan los sueños de aún más sueños
y se abandonan los ruidos para dar paso al silencio,
es entonces cuando se sabe afortunado por estar vivo 
y poder querer
y poder soñar
y poder abandonarse al silencio con quien se quiere
y no querer morir por no sentirse solo
y seguir enamorado
y seguir viviendo pero con dos corazones
y seguir hasta que la vida se nos escape de las manos
y no haya más remedio que volver a abandonarse.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Quino (o cómo debería ser la vida)


Por todos es conocido el personaje que ilustra estas líneas. Su autor, o la mente creadora de tan entrañable personaje, es la de Joaquín Salvador Lavado Tejón, más ampliamente conocido como Quino.

Nacido en la ciudad de Mendoza, en Argentina, en el año de 1932, Quino ha llegado a publicar, además de Mafalda (que comenzó como publicidad para lavadoras) un sinfín de historietas, chistes e ilustraciones a lo largo de cincuenta y cinco años.


Suyo es también el texto sobre cómo debería ser la vida: al revés, texto cuya autoría suele atribuirse erróneamente a Woody Allen.

Helo aquí:

La vida debería ser al revés.
Se debería empezar muriendo y así ese trauma quedaría superado.
Luego te despiertas en un hogar de ancianos mejorando día a día.
Después te echan de la residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión.
Luego, en tu primer día de trabajo te dan un reloj de oro.
Trabajas cuarenta años hasta que seas bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral.
Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas el sexo, no tienes problemas graves y te preparas para empezar a estudiar.
Luego empiezas el cole, jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé.
Y los últimos nueve meses te pasas flotando tranquilo, con calefacción central, room service, etc.
Y al final… ¡abandonas este mundo en un orgasmo!

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Viggo Mortensen

Que Aragorn escriba poesía es algo que, si se piensa bien, no parece tan descabellado. Porque una travesía como la que recorrió el heredero de Isildur por la Tierra Media es, cuanto menos, inspiradora.

Viggo Peter Mortensen (Nueva York, 1958) es, además de actor, músico, fotógrafo, pintor y poeta. Y es esta última faceta suya la que nos interesa.

Tal es su afición por el mundo de las letras que en 2002 creó la editorial Perceval Press, a través de la cual ha publicado sus poemas y fotografías.






A sus espaldas lleva la friolera de quince libros, entre historias (Coincidence of Memory, 2002) y poemas.

Su último libro, Canciones de invierno (2010) es un trabajo "fruto de viajes y trabajo durante los últimos dos inviernos del Norte y del Sur". Cuenta con una versión en inglés y otra en castellano, pues su autor pasó su infancia en Argentina y Venezuela, razón por la cual domina el castellano y habla con cierta fluidez catalán.


Un beso de esos

Y te acordarás de noches
ya entrando en invierno
cuando volvíamos solos
vos y yo con las estrellas
y la luna, hablando poco,
sin horizontes, quietos
con ojos en las mansas
curvas de la carretera
desierta, manos y caras
tan cerca, sin saber
pero sabiendo a lo mejor
algo, cómodos juntos,
disfrutando el viaje
por ese nuevo mundo,
esa vida, esos minutos,
esas horas sin contar.
Sin prisa, sin dudas,
sin más que la sencilla
alegría de conocernos.

La verdad, aunque moleste,
es contagiosa. Encuentro
árboles que se agachan
dondequiera que vaya,
contándome sus secretos.
Me empapa la lluvia roja
y azul, de tantos colores.
Sos la isla que imagino.
Oigo arranques inciertos
de un antiguo piano ruso
que se ahoga, deslizando
pobres preludios, callando
hacía un mejor silencio.
Noto cambios en tu piel,
ruidos salen de tus dedos.
Tu mirada es de buho, fija
y luminosa, guiándome
para que siga tu soñar.
Estoy de acuerdo con todo
lo que me enviás. Tu voz
parte la niebla, mis labios
beben golpes de tu tambor,
preciosa jaula de costillas
que vibra con gritos acabados.
Duele la fuerza del bienestar,
de nuestra limpia conexión.

Doy gracias a la misteriosa
clemencia de todo lo santo
que te puso en mi camino.
Podríamos rastrear juntos
si queremos ver lo que hay
adelante, avanzar mano
en mano, boca a boca,
unidos por las tripas,
la memoria, brindando
por el futuro regalado.
Agradezco inundación
del Sí. No cabe miedo
en el repentino paraíso
que alimenta la ternura.
Te quiero lavar, peinar,
y no te secaré. Quiero
que te acostés sobre mí,
que me moje, me derrita
y me hunda la pureza
de tu deseo. Me enfermo,
lo acepto. Llamás, contesto.
No supe hasta que te fuiste,
ni sé ahora que no estás,
cuanto habías querido ver,
cuanto quedó por decir.

Cuando anoche me frenó
tu sabio reconocimiento
del despegue que intenté
negar me preguntaste
si me faltaba algo. Vos,
dije. Te busco bajo
este cielo de invierno,
despierto, pronunciando
nuestro frágil idioma,
lengua propia, palabras
hundidas en los huesos,
sal que me tiñe la boca
con huellas de tu ausencia.
Volé de noche y me asustó
no hallarte. Extraño tu luz,
tu aire que salva y cura.
Tengo barba, te aviso.
Me llena saber de vos
y quiero que lo sepas.
Respiro con vos. Guardo
las caricias que me diste
y te las voy a devolver
cuando llegue la ocasión.

No sé de donde vino
esa calima, esa cara
de ojo por ojo, ese labio
superior. Sigo sin idea
de otra música, añorando
la sombra de tu parpadeo.
Aún te huelo. Cierro cortinas
para ver lo que dejaste.
Ahorco preguntas, respuestas.
En vano intento curar dudas
fingiendo que no importan.
Tu cuerpo es mi mundo,
todo lo que veo. Tu sol
quiero ser, y ponerme
en tus hombros, sentirte
cerrar los ojos en el nido
de nuestro descanso. Adoro
la marcha de tu corazón,
esa corriente de sangre
que marca el compás
de mi averiado andar. Quedan
brasas del inesperado
desvelo. Recuerdo sin falta,
sin pena, sin fin la hermosura
de la sorpresa, la luna apenas
completandose, rodillas frías,
maleta sin hacer, las fotos
y frases colgadas en el espejo,
el despertador mudo, nariz
contra sábana. Tu cuerpo es
mi mundo. Acabáme la vida

con un beso de esos.

domingo, 17 de diciembre de 2017

El poema más largo del mundo


El título de la entrada lleva un poco a engaño, pero por ahí van los tiros: no se trata del poema más largo del mundo sino del título para un poema más largo del mundo.

El autor es un poeta ruso, Gavriíl Románovich Derzhávin (1743 - 1816), el más importante de la ilustración y clasicismo durante los últimos veinte años del siglo dieciocho.

El título es el siguiente:

Желание зимы его милости разжалованному отставному сержанту, дворянской думы копиисту, архивариусу без архива, управителю без имения и стихотворцу без вкуса.


Desconocemos el significado del mismo, pero gracias a una herramienta llamada Internet sería algo parecido a:

El deseo del invierno de su misericordia para el degradado sargento retirado, el pensamiento del noble de un copista, un archivero sin un archivo, un administrador sin una herencia y un poeta sin gusto.

lunes, 11 de diciembre de 2017

"Oda a la vida retirada", de Fray Luis de León


De entre todas las odas que componen toda la poesía escrita hasta el momento, la de Fray Luis de León (1527 - 1591) es, sin lugar a dudas, una de las más importantes.

En esta "Oda a la vida retirada", el poeta y religioso belmentino resume cuanto preocupaba a aquellos que seguían el movimiento ascético, propio de los fanáticos religiosos y del siglo XVI.

Llena de ritmo, expresividad y una musicalidad envidiable, poco importa no conocer alguna que otra palabra.

¡Ganas dan de dejarlo todo y unirse a Fray Luis!


¡Qué descansada vida 
la del que huye del mundanal ruïdo, 
y sigue la escondida 
senda, por donde han ido 
los pocos sabios que en el mundo han sido; 

Que no le enturbia el pecho 
de los soberbios grandes el estado, 
ni del dorado techo 
se admira, fabricado 
del sabio Moro, en jaspe sustentado! 

No cura si la fama 
canta con voz su nombre pregonera, 
ni cura si encarama 
la lengua lisonjera 
lo que condena la verdad sincera. 

¿Qué presta a mi contento 
si soy del vano dedo señalado; 
si, en busca deste viento, 
ando desalentado 
con ansias vivas, con mortal cuidado? 

¡Oh monte, oh fuente, oh río,! 
¡Oh secreto seguro, deleitoso! 
Roto casi el navío, 
a vuestro almo reposo 
huyo de aqueste mar tempestuoso. 

Un no rompido sueño, 
un día puro, alegre, libre quiero; 
no quiero ver el ceño 
vanamente severo 
de a quien la sangre ensalza o el dinero. 

Despiértenme las aves 
con su cantar sabroso no aprendido; 
no los cuidados graves 
de que es siempre seguido 
el que al ajeno arbitrio está atenido. 

Vivir quiero conmigo, 
gozar quiero del bien que debo al cielo, 
a solas, sin testigo, 
libre de amor, de celo, 
de odio, de esperanzas, de recelo. 

Del monte en la ladera, 
por mi mano plantado tengo un huerto, 
que con la primavera 
de bella flor cubierto 
ya muestra en esperanza el fruto cierto. 

Y como codiciosa 
por ver y acrecentar su hermosura, 
desde la cumbre airosa 
una fontana pura 
hasta llegar corriendo se apresura. 

Y luego, sosegada, 
el paso entre los árboles torciendo, 
el suelo de pasada 
de verdura vistiendo 
y con diversas flores va esparciendo. 

El aire del huerto orea 
y ofrece mil olores al sentido; 
los árboles menea 
con un manso ruïdo 
que del oro y del cetro pone olvido. 

Téngase su tesoro 
los que de un falso leño se confían; 
no es mío ver el lloro 
de los que desconfían 
cuando el cierzo y el ábrego porfían. 

La combatida antena 
cruje, y en ciega noche el claro día 
se torna, al cielo suena 
confusa vocería, 
y la mar enriquecen a porfía. 

A mí una pobrecilla 
mesa de amable paz bien abastada 
me basta, y la vajilla, 
de fino oro labrada 
sea de quien la mar no teme airada. 

Y mientras miserable- 
mente se están los otros abrazando 
con sed insacïable 
del peligroso mando, 
tendido yo a la sombra esté cantando. 

A la sombra tendido, 
de hiedra y lauro eterno coronado, 
puesto el atento oído 
al son dulce, acordado, 
del plectro sabiamente meneado.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Cultivando poesía (XXVIII)

Hoy es un buen día.

Aunque mañana haya examen.


CANTO A LAS BREVES E INFINITAS ESPERANZAS

La reverencia del pianista.
La flor antes de ser flor.
La noche que precede al día.
El día que no termina de llegar.

No hay uno,
uno solo,
que no sea motivo para abrir los ojos


y sonreír.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Amado Nervo y el modernismo


Suele haber cierta tendencia a pensar en los mismos nombres cuando se habla de modernismo literario: Rubén Darío, Enrique Larreta, Manuel Machado, Salvador Rueda... pero nunca, o rara vez, Amado Nervo.

Amado Nervo fue el seudónimo de Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo y Ordaz (1870 - 1919), poeta y prosista mexicano cuya obra tuvo como sello la elegancia en los ritmos, siendo la más ampliamente conocida Los jardines interiores (1905).

Su obra también está caracterizada por un fuerte sentimiento de tristeza, marcado quizás por la muerte de su padre (quien le puso de nombre Amado Nervo al nacer, con la idea de simplificar su verdadero apellido, Ruiz de Nervo) a los nueve años de edad, el suicidio de su hermano Luis, que también era poeta, y el retorno "a la fuente de gracia de donde procedía" de su amada Ana Cecilia Luisa Daillez, a quien hubo de dedicar unos versos medio año después de su muerte.

(Amado Nervo retratado antes de partir como ministro plenipotenciario ante los gobiernos de Argentina, Uruguay y Paraguay, "19182).

El poema, fechado el 7 de julio de 1912, fue añadido a su libro secreto que titularía La amada inmóvil, donde a manera de un diario escrito en versos de particular belleza y amargura, cuenta con detalles los años de la condena de vida que habría de prolongarse en soledad y añoranza hasta 1919, año en que le fue concedido morir para reunirse con ella, la "llena de gracia como el Ave María", como se refirió a su amada en el citado volumen.


Seis meses

¡Seis meses ya de muerta! Y en vano he pretendido 
un beso, una palabra, un hálito, un sonido... 
y, a pesar de mi fe, cada día evidencio 
que detrás de la tumba ya no hay más que silencio...

Si yo me hubiese muerto, ¡qué mar, qué cataclismos, 
qué vórtices, qué nieblas, qué cimas ni qué abismos 
burlaran mi deseo febril y omnipotente 
de venir por las noches a besarte en la frente, 
de bajar, con la luz de un astro zahorí, 
a decirte al oído: “¡No te olvides de mí!”

Y tú, que me querías tal vez más que te amé, 
callas inexorable, de suerte que no sé 
sino dudar de todo, del alma, del destino, 
¡y ponerme a llorar en medio del camino! 
Pues con desolación infinita evidencio 
que detrás de la tumba ya no hay más que silencio...

lunes, 20 de noviembre de 2017

El árbol más poético

Muchos son los temas que, a lo largo de la historia, han sido habituales en la poesía. Podríamos decir que el amor, la muerte y la naturaleza son los que más han dado de sí. Concretamente, dentro de esta última cuestión existe un elemento que ha servido como fuente de inspiración a lo largo y ancho del mundo.

Si nos desplazamos a Rusia y leemos toda su poesía -y tenemos tiempo y ganas para ello- descubriremos un elemento que, como poco, ha sido un claro frecuente: el árbol.

El análisis de unos 3.700 poemas de poetas rusos demostró que el árbol más poético es el abedul, mencionado en 84 poemas. En segundo lugar se encuentra el pino, con 51 poemas; y en tercer lugar el roble, con 48 poemas.

martes, 14 de noviembre de 2017

Paul Auster


A la vista está que no hace ni una hora que terminé de leer El palacio de la luna de Paul Auster y la impresión dejada ha sido tan grande, que no podía por menos compartirlo con vosotros, con la esperanza de que su trabajo llegue también a vuestras vidas.

Nacido en Newark, Estados Unidos en 1947, su obra abarca la novela, el ensayo, las memorias, las traducciones, los cuentos, los guiones de cine -y la dirección de los mismos para la pantalla grande- y la poesía, tratando con un estilo "sencillo pero implacable" temas como el existencialismo, el absurdismo y la búsqueda de un significado y de una identidad personal.

Por suerte, la síntesis es un hecho, y me limitaré a dejar la información ya escrita y un poema cuya elección ha resultado más difícil de lo que podía esperar. Supongo que toca leerle.


Pulso

Esto que retrocede
se acercará a nosotros
al otro lado del día.

Otoño: una sola hoja
comida por la luz: y la verde
y fija mirada del verde
sobre nosotros.
Allí, tierra sin fin,
allí
también nosotros
seremos esa luz,
incluso mientras la luz
muere
en la silueta de una hoja.

Mirada sorprendida
en el hambre del día.
Donde nunca hemos estado
estaremos. Un árbol
echará raíces en nosotros
y se alzará en la luz
de nuestras bocas.

El día se erguirá ante nosotros.
El día nos seguirá
hasta el día.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Cultivando poesía (XXVII)

Cuando un recuerdo se queda para siempre, queda también para siempre el poema.


Era viernes.
Sus ojos se cerraron,
como se cierra una ventana
que no quiere dejar pasar el frío.
Ya dormida, con los brazos en flor,
su respiración marcaba el compás del sueño;
un baile, quizás,
o quizás un eco.

Era viernes.
Sus ojos miraban sus ojos.
En sus sueños, silencio;
en sus ojos, sueños.

(Y un silencio.

Infinito.

Tremendo).

sábado, 4 de noviembre de 2017

Loreena McKennitt

(Loreena McKennitt in 2008, photo by Johan.abit via Creative Commons).

No es la primera vez que hablamos de música en este blog. Y tampoco será la última.

Justo ayer recibía en mi bandeja electrónica un correo del equipo de Loreena McKennitt informándome acerca de una nueva canción de la artista, la primera original después de once años, tras aquel ya mítico An ancient muse (2006), disco con fuertes influencias de la música griega, turca y del medio y lejano oriente.

Loreena McKennitt (Canadá, 1957) es una cantante e intérprete de piano y arpa que, desde 1985 con su primer disco Elemental, se dedica a mezclar música celta con las diferentes músicas del mundo, envolviendo al que la escucha en una extraña y suave atmósfera de la que es difícil salir. Como ejemplo, para poder llevar a cabo la composición de las canciones de su disco The Visit (1994) -y preferido de un servidor- viajó por Venecia, Hungría, Ucrania, España y Asia.


Sus primeras influencias, ya que fueron las que dieron paso a su carrera musical, vienen de la compañía teatral Shakespearean festival donde trabajaba, inspirándose en el poeta William Butler Years para sus letras y en la música de The Bothy Band o Alan Stivell. Hadas, bosques y estrellas son referentes comunes en su obra.

Pero qué mejor que enseñar para ilustrar.


Para ello he escogido "Caravanserai", perteneciente al disco anteriormente mencionado An ancient muse. Adjunto la letra original -tras lo cual aprovecho para pedir disculpas por no haber conseguido mejor traducción y, como siempre, aclarar que siempre queda mejor el resultado original- y una breve explicación sacada de Wikipedia para poderla entender mejor:

El caravasar es un antiguo tipo de edificación surgido a lo largo de los principales caminos donde las caravanas que hacían largos viajes de muchas jornadas -de comercio, peregrinaje o militares-, podían pernoctar, descansar y reponerse los viajeros y animales. Eran verdaderos antecedentes de los modernos hoteles y hostales de carretera.
No quería irme sin comentar algo acerca del vídeo: este extracto pertenece a un concierto realizado en la Alhambra de Granada la noche del 21 de agosto de 2007 (Nights from the Alhambra).




This glancing life is like a morning star
A setting sun, or rolling waves at sea
A gentle breeze or lightning in a storm
A dancing dream of all eternity

The sand was shimmering in the morning light
And dancing off the dunes so far away
The night held music so sweet, so long
And there we lay until the break of day

We woke that morning at the onward call
Our camels bridled up, our howdahs full
The sun was rising in the eastern sky
Just as we set out to the desert's cry

Calling, yearning, pulling, home to you

The tents grew smaller as we rode away
On earth that tells of many passing days
The months of peace and all the years of war
The lives of love and all the lives of fears

Calling, yearning, pulling, home to you

We crossed the river beds all etched in stone
And up the mighty mountains ever known
Beyond the valleys in the searing heat
Until we reached the caravanserai

Calling, yearning, pulling, home to you
Calling, yearning, pulling, home to you

What is this life that pulls me far away
What is that home where we cannot reside
What is that quest that pulls me onward
My heart is full when you are by my side

Calling, yearning, pulling, home to you



Esta vida es como mirar una estrella en la mañana, 
una puesta de sol o las olas en el mar;
una brisa suave o el rayo en una tormenta, 
un sueño en el que bailas durante toda la eternidad. 

La arena brillaba a la luz de la mañana,
y el baile de las dunas a lo lejos.
La noche se celebró con música dulce. Fue larga.
Y allí nos quedamos hasta el amanecer. 

Nos despertamos por la mañana con su suave llamada.
Embridamos nuestros camellos, llenamos nuestros houdahs.
El sol se elevaba en el cielo del este
justo cuando partíamos hacia el grito del desierto. 

Llamando, anhelando, yendo hacia a casa.

Las tiendas se hacían más pequeñas a medida que nos alejábamos
de aquella tierra, que nos contaba acerca de los días pasados, 
Los meses de paz y todos los años de guerra, 
las vidas de amor y todas las vidas llenas de miedos. 

Llamando, anhelando, yendo hacia a casa.

Cruzamos el lecho de los ríos grabados en la piedra, 
y hasta las poderosas montañas jamás conocidas, 
más allá de los valles y el calor abrasador, 
hasta que alcanzamos el caravanserai. 

Llamando, anhelando, yendo hacia a casa.

¿Qué es esta vida que me empuja hacia lo lejos? 
¿Qué es esa casa donde no podemos alojarnos? 
¿Qué es esa búsqueda que me tira hacia delante? 

Mi corazón se llena cuando tú estás a mi lado. 

Llamando, anhelando, yendo hacia a casa.

lunes, 30 de octubre de 2017

Conmemorando a Miguel Hernández

Sí, tal como hoy (30 de octubre) Orihuela vio nacer a uno de los más grandes.

Y no, no nos olvidamos.



Todo está lleno de ti,
y todo de mí está lleno:
llenas están las ciudades,
igual que los cementerios
de ti, por todas las casas,
de mí, por todos los cuerpos.

Por las calles voy dejando
algo que voy recogiendo:
pedazos de vida mía
venidos desde muy lejos.

Voy alado a la agonía,
arrastrándome me veo
en el umbral, en el fondo
latente del nacimiento.

Todo está lleno de mí:
de algo que es tuyo y recuerdo
perdido, pero encontrado
alguna vez, algún tiempo.

Tiempo que se queda atrás
indeleblemente rojo,
dorado sobre tu cuerpo.

Todo está lleno de ti,
traspasado de tu pelo:
de algo que no he conseguido
y que busco entre tus huesos.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Pedro Barroso


Hay gente que no se conforma con dedicarse a la docencia y que, con tal de quitarse el gusanillo de encima, se dedican también a la música. Tal es el caso de António Pedro da Silva Chora Barroso (o Pedro Barroso, como es más comúnmente conocido).

Nacido en Lisboa en 1950, Pedro Barroso fue profesor de Educación Fïsica durante veinte años. Obtuvo en 1988 el diploma de postgraduado en Psicoterapia Comportamental, habiendo trabajado en el área de Salud Mental y Musicoterapia durante algunos otros y siendo pionero en este campo en la enseñanza a niños sordo-mudos.

No es extraño escuchar referencias a su persona como trovador, término que lo define, al menos para un servidor, a la perfección, pues cuenta a sus espaldas con alrededor de veinte álbumes musicales con letras verdaderamente agudas.

El mejor ejemplo que he conseguido encontrar para mostrar su talento es el siguiente concierto, en el que dedica voz, cuerpo y alma a un texto de su puño y letra:


"Cada uno de nosotros nace con un artista dentro: un poeta, un escultor, un aventurero, un científico, un pintor, un arqueólogo, un estilista, un astronauta, un cantante, un marinero. Y el sueño y la distancia y el tiempo y la nostalgia nos dieron vida, amor, problemas, mentiras y verdad; y vamos nosotros mismos descubriendo que ahora, quizá, ya es un poco tarde. Y en las memorias viejas y secretas de la niña vivía siempre ese sueño de un día ser bailarina, actriz, modelo, princesa, muy rica. ¡Yo qué sé!

Pero los años corrieron en un asombro y la vida fue injusta de cualquier manera para la llama indeleble que aún arde. Y los hijos son bonitos en su pecho. Pero ahora ya es tarde.
Y en los papeles antiguos que rasgamos hace siempre media docena que guardamos.
Son los planes de la conquista del Polo Norte que hicimos a los siete años, escondidos en el ático una tarde, y estuvieron perdidos treinta años. Y ahora, quizá, ¡maldita suerte! Por descuido, o acaso olvido, alguien ya descubrió el Polo Norte y ahora… ahora ya es tarde.

Hay siempre en los cajones escritores secretos, científicos y doctores, diseños y proyectos constructores hechos de niños de todo lo que soñamos hacer cuando fuera nuestra vez; científicos en busca de Plutón, arqueólogos en Egipto, viajeros siempre sin destino, futbolistas exitosos en el Inter de Milán. Y el curso de la vida fue traidor, y el curso de la vida fue cobarde, y el ciclo del tiempo se completó, y ahora… paciencia, ahora ya es tarde… ahora es tarde.
En el caso de que se trate de una persona que no sea de su familia o de su propia familia, y tan despiadadamente tarde… no…. pero no, no, ¡nunca es tarde para soñar!

¡Mañana partimos todos a Estambul, Vladivostock, Alaska, Oslo, Dakar! Vamos a la selva, a Timor, a abrazar a esa gente y a los escaparates de Amsterdam (que al final tampoco soy diferente). Llegando a Tokio en horas de cena, después tenemos que volver a Bombay, pasando por Macao y Calcuta, que encuentro Portugal en todas partes e incluso huyendo nunca salgo de mí.

Y si ese marinero, galán, aventurero, ese, que ya no hay, pues me sabe cumplir con coherencia, en los límites decentes de la demencia, en los límites dementes de la decencia; y cumplimos todos, ya ahora, hasta el final, en lo que hacemos, en la diferencia de lo que sea y digamos. Y preguntando, creando rebeldías, confiando en lo que creemos y que todavía somos capaces de soñar. Y si aquello que nos da todos los días no es cosa que se oye o se deslice, que al menos nunca abdicamos de pensar con derecho a la ironía, al sueño, al ser diferente. Y será tal vez una forma inteligente de, después de todo, nunca, nunca, nunca es demasiado tarde para vivir, nunca es demasiado tarde para comprender, nunca es demasiado tarde para exigir, nunca es demasiado tarde para DESPERTAR".

lunes, 23 de octubre de 2017

Cultivando poesía (XXVI)

Digamos que hoy me apetece compartir unas líneas de mi puño y letra.

Espero les guste.


Se precisan años;
de experiencia,
para trabajar;
de práctica,
para ser pianista profesional;
se precisan cinco huevos
para hacer tortilla para
dos personas;
se precisa de inteligencia
para hacer la raíz cuadrada;
de oídos útiles y funcionales
para la quinta sinfonía;
se precisan dos manos
para saludarse;
una boca, para
no morir de hambre
y dos labios,
para no morir,
que para eso ya está el hambre;
se precisa una sonrisa
para ser feliz;
ojos,
para mirarse al espejo
y sonreírse;
se precisan muchas cosas
para una misma vida;
para quererte,
sin embargo,
tan solo hace falta un corazón:
el mío.