sábado, 15 de diciembre de 2018

António Rosa Ramos


Pocos son los españoles que conocen nombres de poetas portugueses, más allá del de Fernando Pessoa. Resulta extraño siendo un país colindante, ¿no creen? Pero para eso estamos aquí, para informar.

En uno de mis viajes de fin de semana por Portugal, concretamente en Faro, mi amiga Marine y yo dimos con un parque, cuyos espacios, más allá de sus pavos reales, no tenían nada reseñable. Sin embargo, y como es habitual en este país, había una pared llena de cultura.




Mãe

Conheço a tua força, mãe, e a tua fragilidade. 
Uma e outra têm a tua coragem, o teu alento vital. 
Estou contigo mãe, no teu sonho permanente na tua esperança incerta 
Estou contigo na tua simplicidade e nos teus gestos generosos. 
Vejo-te menina e noiva, vejo-te mãe mulher de trabalho 
Sempre frágil e forte. Quantos problemas enfrentaste, 
Quantas aflições! Sempre uma força te erguia vertical, 
sempre o alento da tua fé, o prodigioso alento 
a que se chama Deus. Que existe porque tu o amas, 
tu o desejas. Deus alimenta-te e inunda a tua fragilidade. 
E assim estás no meio do amor como o centro da rosa. 
Essa ânsia de amor de toda a tua vida é uma onda incandescente. 
Com o teu amor humano e divino 
quero fundir o diamante do fogo universal. 


El poema pertenece a António Rosa Ramos, poeta, traductor y diseñador nacido en 1924 en esta misma ciudad, en Faro y muerto en Lisboa en 2013. En sus 88 años de vida fundó la revista Árvore, que tanto solo duró tres: 1951, 1952 y 1953.

Recibió diversos premios, entre los que se encuentran el Premio de Traducción (1976) y el Premio del Centro Portugués de la Asociación Internacional de Críticos Literarios (1980). Cabe destacar que la Biblioteca Municipal de Faro lleva su nombre.

Existe una antología traducida al español en el que se encuentra un escrito tan breve como exquisito. Se trata de "Para un amigo...", perteneciente a Viaje a través de una nebulosa (1960), poema con el que nos despedimos y pedimos, por favor, que visiten Portugal.


Para un amigo...

Para un amigo tengo siempre un reloj
olvidado en el fondo de un bolsillo.
Pero ese reloj no marca el tiempo inútil.
Son restos de tabaco y de ternura rápida.
Es un arco iris de sombra, caliente y trémulo.
Es una copa de vino con mi sangre y el Sol.



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